Felipe II, el rey con mas poder de la historia, antes de morir, mandó llevar todos los cuadros del Bosco al Escorial, y ponerlos en cruz, muriendo delante de ellos.
EL BOSCO, LA HISTORIA DE UN VISIONARIO GENIAL
“El Bosco el Pintor del Diablo”
El Bosco o Hieronymus Bosch, 1450-1516, pintor y grabador holandés, es una de las figuras más interesantes de la pintura flamenca de los siglos XV y XVI. Su obra, por lo general de temática religiosa e iconografía demoníaca, se nutre de personajes fantásticos y paisajes oníricos que parecen anticipar en cinco siglos el movimiento surrealista.
Nació en la localidad holandesa de Hertogenbosch, próxima a Amberes,, en el ducado de Bravante. No existen testimonios de que se ausentara de su ciudad natal, como hicieran otros pintores holandeses. Desde el principio, se inclinó por seguir el oficio de pintor como la saga familiar: padre, abuelo- también muy conocido, Jan van Aeken-, tío y hermanos, y, posteriormente, su propio hijo.
EL BOSCO, MIEMBRO DE UNA SAGA DE ARTISTA
El taller de la familia lo heredó su hermano mayor, Goosen, que seguiría la tradición familiar y la continuidad del apellido, distintivo del taller y de los trabajos que en él se realizaban.esta circunstancia, Jeroen se vio obligado a crear otro taller y darle otro nombre diferente. De aquí surgió la latinización de su nombre, que se convirtió en Hieronimus y eligió por apellido el nombre de su ciudad natal S’Hertogenbosch, simplificado Bosch, nombre que en España derivó hacia El Bosco.
Por esta época contrajo matrimonio con una joven de familia acomodada, llamada Aleyt van Meervene. Poco después, Hieronimus consiguió el título de maestro, necesario para realizar esta actividad de forma independiente
.Según parece, los negocios le iban bien. Recibía muchos encargos y además vivía en la mejor zona de la ciudad. En Amberes vivía una burguesía bien acomodada y con posibilidades económicas, a la que se suman los clérigos y nobles.
El Bosco estuvo relacionado con el espiritualismo de la Devotio Moderna, una doctrina derivada de la mística de ciertos autores de los siglos XIV y XV. El Bosco, está probado que perteneció desde 1496 a la Cofradía de Nuestra Señora, vinculada con la Congregación de Windesheim, asociación religiosa que seguía la inspiración mística de Ruyysbroech, y que también influyó en Erasmo de Rótterdam
CONCIENCIA CRÍTICA DE SU TIEMPO
Por entonces ya destacaba como pintor, puesto que ya recibía encargos importantes. Por ejemplo, uno de esos encargos provenía de Felipe el Hermoso, lo que indicaba que era conocido y admirado por la Corte borgoñona.
El contenido de su obra no era ajeno a la situación real: la crisis imperaba a todos los niveles en la Edad Media, terreno abonado para la aparición de fantasmas que atenazaban a la sociedad, tales como la salvación tras la muerte o la condenación eterna.
Fue puliendo las formas artesanales de principiante - cierta torpeza compositiva- que aprendió en el taller familiar, hasta lograr transcribir como nadie la debilidad humana, el engaño y las tentaciones. Sin duda se valió de las fuentes de la cultura popular para alimentar su ingente imaginación. Asertos, costumbres, leyendas, todo valía para enriquecer sus pinturas llenas de símbolos, de humor y de crítica.
El Bosco descargaría todo su ingenio contra los males de su tiempo: ausencia de moral, ignorancia, enfermedades, epidemias, guerras y la peste. Tiempos de angustia, de movimientos heréticos, y sectarios que buscaban la autenticidad cristiana, poco o nada representada por las órdenes religiosas y por el clero.
Savonarola fue perseguido en Italia, mas en Alemania, próxima a los Países Bajos, el agustino Lutero triunfaba con su doctrina,
“la fe, nos salva” y la palabra Reforma encontró eco en Europa. Pocos años después de la muerte del Bosco, se produjo la ruptura en el mundo cristiano.
Este estado de cosas las refleja El Bosco en su obra, que es sobre todo religiosa, y lo hace alejado de toda influencia exterior y de sus coetáneos. Muere en 1516.
VALORACIÓN DE SU OBRA
Al Bosco le cabe el mérito de ser capaz de romper con la rutina del momento y dar a sus creaciones un toque personalísimo, expresión y originalidad. Junto a estas tres cualidades aportó un universo onírico, pleno de imágenes alucinantes, de un realismo fantasmagórico, no exento de crítica e inclinación moralista. Sus obras acusan la influencia de los bestiarios medievales.
El estilo del arte singular de El Bosco parte del humorismo de las miniaturas del siglo XV. Con este recurso criticó los vicios de la sociedad de su tiempo, en la que se habían asentado la relajación de las ordenes monásticas, las costumbres y las debilidades humanas.
Contra todo esto, El Bosco utiliza todos los recursos imaginativos, extraídos de su temperamento visionario y moralidad. No hay que olvidar que fue miembro de la Hermandad de Nuestra Señora y un devoto católico. Fue el encargado de diseñar las vidrieras, entre otras obras, de la catedral de Hertogenbosch.
El contenido de su obra se centra en temas con motivos astrológicos, populares, brujería y alquimia, Anticristo y de las vidas de santos. El resultado es un ecléctico estilo iconográfico propio de finales de la edad media. Toda esta cosmovisión del Bosco impactó en Felipe II fue uno de los más fieles seguidores de su obra, y a quien debemos que sus mejores cuadros se encuentren en España.
Muchos de los estudiosos de su obra, han intentado encontrar el quid de sus creaciones, señalando los objetivos de alguna cofradía religiosa por luchar contra la corrupción clerical, con la pretensión de renovar y purificar la vida religiosa.
Sin embargo, no son pocos los que difieren respecto a la interpretación de su pintura, pero la crítica es unánime a la hora de manifestar que sus obras muestran la preocupación por la inclinación del hombre hacia el pecado, el desafío a Dios, así como la condena eterna de las almas perdidas en el infierno, merced a la locura humana.
Sus fuentes fueron los manuscritos miniados holandeses, grabados extranjeros, bestiarios medievales, leyendas y textos de la época.
CRÍTICO IMPLACABLE CONTRA LOS VICIOS
Ahora bien, no se interpretará la obra de El Bosco de forma correcta, si se ve en ella complacencia en la representación de los defectos y errores humanos, ya que el artista parte de sus
convicciones de cristiano, y lo que hace es criticar los vicios degradadores de la condición humana. En esta intención coincide con el influyente Erasmo de Rótterdam
Es, por tanto, El Bosco, un hombre de su tiempo, no ajeno a lo que sucede a su alrededor, y empleó a través de su pintura su visión particular y sus conocimientos esotéricos, acordes con el movimiento humanista imperante; la ciencia cabalística y la alquimia… Pero siempre, refleja el mal en toda su fuerza y en su propia morada, es decir en el infierno, utilizando multitud de seres malignos que en sus representaciones pictóricas están presentes en toda la Edad Media.
La obra del Bosco, de una vigencia extraordinaria, se havenido dividiendo en varias etapas:
En una primera aproximación, se encuentra la tabla satírica de la Curación de la Locura, que se encuentra en el museo del Prado de Madrid y que viene a representan la fingida extracción de una piedra del cerebro de un loco. Viene a ser este un tema recurrente en la pintura de los Países Bajos.
En segundo lugar, pasaría El Bosco a añadir más complicaciones a sus temas, y sobre todo, dotando a sus obras de efectos expresivos, de colorido e impresionantes fantasmagorías. Aquí se encuadra el tríptico de las Tentaciones de San Antonio ermitaño, en el museo de Lisboa, en el que aparecen visiones sacrílegas, mientras que Jesús le infunde valor para resistir la prueba.
En una etapa posterior, de madurez, El Bosco dotaría a su obra de mayor solemnidad y profundidad sicológica, que nos trae a la memoria las caricaturas o estudios fisonómicos de Leonardo, como en la obra “Con la cruz a cuestas”.
Finalmente, el momento de mayor apogeo del Bosco se encuentra en la consecución de su obra más admirada y conocida, El Jardín de las Delicias, en el Prado.
Fue sin duda El Bosco el último y probablemente el más grande ¡ de los pintores medievales. Su visión del mundo y del hombre es pesimista, de ahí deriva su actitud moralizante. Para él la humanidad está marcada desde el pecado de Adán y Eva, que fueron arrojados del paraíso. La salvación no es posible, sino es a través de grandes penalidades y el destino final de la mayoría de los hombres, es la condenación eterna. La muerte y el temor que de ella se deriva están siempre presentes en todos sus cuadros.
” El jardín de las delicias “de EL Bosco, en el museo del Prado.
Comentario:
En los tres paneles de su tríptico “El Jardín de las delicias”, sin duda su obra cumbre, llena de sugerencias y difícil de explicar, El Bosco Ilustra el peor de todos los pecados: el de la lujuria.
En el panel izquierdo, aparece el paraíso, morada del hombre hasta que pecó y perdió la gracia. Aparecen animales fantásticos como el unicornio, la jirafa o criaturas imaginarias como el ave de tres cabezas, junto al estanque.
En esta parte, se ve el árbol de la fruta prohibida, con una serpiente enroscada en su tronco.
Pueden observarse que los animales salvajes. En un nivel inferior al hombre, se alimentan los unos de los otros, el gato al ratón, el león al ciervo. Uno de los enigmas de este cuadro se centra en la cabeza de un hombre, un rostro exagerado que podría interpretarse como el demonio tendedor, aunque oculto y al acecho.
En el panel central se encuentra el jardín de la lujuria; indica que el hombre ha perdido la gracia.
Aparecen muchos símbolos, algunos de ellos de signo erótico como son las fresas que representan el placer de la carne. El pecado original consistió en comer la fruta prohibida. En la Edad Media “coger frutas” equivalía a tener comercio carnal.
En este panel central, aparece Adán, vestido y Eva en la entrada de una cueva, donde se retiran tras perder la gracia.
El Bosco muestra muchos símbolos, los filamentos de las rocas tienen forma de órganos sexuales, así como los arroyos y las cuatro esquinas de la sierra. El barco de Venus; el baño de mujeres rodeadas de jinetes. En la Edad Media montar a caballo era una metáfora sexual y el baño de Venus era como decir que se estaba enamorado.
si fuera una narración, con su exposición nudo y desenlace, en la tercera parte del tríptico, vemos la consecuencia ultima del pecado. Vemos el fuego y el azufre, la guadaña fálica con dos orejas, un jinete con un huevo en la cabeza, que simboliza la fragilidad del placer.
En este ultimo panel, aparecen visiones truculentas, horripilantes, fantásticas e infernales: Los Dragones, cuadrillas de demonios, Así como otros símbolos del amor y la lujuria, representados en gigantescos instrumentos musicales.
Como características técnicas se señalan la minuciosidad en todos los detalles, la gran variedad, la riqueza cromática y la originalidad del tema tratado.
” La Piedra de la Locura “de El Bosco, en el Museo del Prado .Óleo sobre tabla 48 x 35 cm
Comentario:
La extracción de la Piedra de la Locura conllevaba la recuperación de la cordura, según la tradición medieval. El Bosco, con ironía y gracia, aborda este tema, al tiempo que denuncia la estupidez humana, que siempre es aprovechada por otros para enriquecerse.
Los símbolos se repiten. El paciente porta una bolsa atravesada por un puñal, con claro significado de que esta siendo estafado. Del cinturón del cirujano cuelga una bolsa de dinero, es decir se enriquece con el engaño a los necios y crédulos. El embudo que leva del revés podría indicar que siempre recibe, sin dar nada a cambio.
Las otras dos personas de la escena son un fraile y una monja. El primero, símbolo de la iglesia, es cómplice de este engaño y participa de las falsas creencias y temores con tal de recibir beneficios económicos. La monja, que sostiene un libro cerrado, simboliza la incultura y también lleva su bolsa.
La leyenda del cuadro dice” Saca fuera la piedra, mi nombre es Lubbert Das”, cuya trascripción a la realidad es de persona tonta, simple y boba.
Claramente en esta obra, El Bosco denuncia las creencias populares sin sentido, con las que se aprovechan de los ignorantes.